Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

(TDAH)

Las causas de una conducta inapropiada y una atención dispersa en un niño o en un adolescente son múltiples, desde familiares, sociales, económicas, escolares, ambientales y de salud. En esta ocasión vamos a tratar sobre un problema relacionado con la salud: El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad e Impulsividad.

Este trastorno tiene orígenes genéticos, neuroquímicos y medioambientales con síntomas bien definidos. Por ello el niño no puede solo, requiere ayuda y tratamiento para reintegrarse y funcionar de acuerdo a su potencial.

Los criterios para identificar este padecimiento son:

A. Que el niño o adolescente presente 6 o más síntomas ya sea de inatención y/o de hiperactividad/impulsividad y estos síntomas deben estar presentes por un periodo mínimo de 6 meses.

  • INATENCIÓN
    Con frecuencia

    • No presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
    • Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
    • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
    • No sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a un comportamiento negativista o a una incapacidad para comprender instrucciones)
    • Tiene dificultades para organizar tareas y actividades.
    • Evita, le disgusta o es renuente en cuanto dedicarse a tareas que requieren esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domesticos)
    • Extravía objetos necesarios para tareas o actividades, por ejemplo juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas.
    • Se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
    • Es descuidado en las actividades diarias.
  • HIPERACTIVIDAD / IMPULSIVIDAD
    Con frecuencia

    • Mueve en exceso manos o pies, o se mueve en su asiento
    • Abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
    • Corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)
    • Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
    • “Está en marcha” o suele actuar como si tuviera un motor.
    • Habla en exceso.
    • Precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas
    • Tiene dificultades para aguantar turno.
    • Interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros, por ejemplo se entromete en conversaciones o juegos.

B. Algunos síntomas estaban presentes antes de los 7 años de edad.

C. Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes, por ejemplo en la escuela y en casa.

D. Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social y académica.

Antes de hacer cualquier intervención con tu hijo (a), es importante que cuentes con la opinión de un especialista, ya que muchas veces este trastorno se confunde con otro tipo de problemas de conducta del niño o adolescente, como la falta de límites, exceso de energía (sin llegar a la hiperactividad), problemas de aprendizaje, etc.

Si tu hijo presenta alguna de estas condiciones y deseas saber como ayudarlo, en Hominum podemos orientarte ¡Acercate a nosotros!.

Steffi Victoria Arzaluz Reyes
Psicoterapeuta de Hominum México