¿Qué son los Celos en la Relación de Pareja?

Dentro de la opinión general, se tiende a ver a los celos en una relación de pareja, como algo normal e inevitable, como una muestra de importancia y afecto hacia el otro, e inclusive, se considera que es imposible no desear poseer el amor de la pareja. Así también, se han planteado las preguntas “¿se ama porque se cela o se cela porque se ama?”, suponiendo que tanto los celos como el amor son indisociables y se encuentran íntimamente relacionados, como si se hablara del huevo y la gallina, pero ¿en realidad es así?

En concreto, los celos son una emoción que surge por querer poseer algo o a alguien en exclusiva, se representa como miedo ante la posible pérdida, ya sea real o imaginaria, y es vivida como una amenaza. La persona celosa vive en una constante intranquilidad, ya que todo el tiempo se encuentra con temor y al pendiente de la posibilidad de perder aquello que ama. Cuando se habla de celos se habla de una relación triangular, es decir, involucra tres partes; la primera representa algo realmente valioso, la segunda experimenta un gran temor de perder a ésta, ante la presencia de la parte restante.

Si bien, es cierto que existen personas que aseguran que les agrada sentirse celadas por su pareja, siempre existe cierto hincapié al mencionar algo como “los celos normales”, ese tipo de celos en los que sin ser extremos y sólo aplicándose a situaciones en particular, una persona demuestra cierta preocupación por perder a su amado. Sin embargo, es importante señalar, que los celos, en la mayoría de los casos, traerán problemas y una situación de conflicto a una relación de pareja.

Los celos siempre son un indicador de inseguridad, porque más que señalar la presencia de un gran amor por el otro, indican más bien una falta de amor por uno mismo. La desconfianza que suele depositar un celoso en su pareja, no es más que una proyección de la falta de confianza que tiene en sí mismo, un problema de autoestima que lo deja con sensación de desprotección y de eterna alerta.

Una persona celosa siempre va intentar que su pareja calme una falta que es de él, que lo ayude a sentirse menos inseguro, pero su pareja por más que intente satisfacer esta parte, nunca lo logrará, ya que, como ya se ha mencionado, la inseguridad no tiene su origen en el contexto externo, sino se encuentra en su interior. Es por eso, que una pareja intentando “darle gusto” al que es celoso, nunca será una solución, y al contrario, puede que desemboque en violencia y posesión. El ciclo de violencia que empieza con los celos, siempre irá creciendo y creciendo, hasta que resulte asfixiante, no sólo para la persona que es celada, sino para la que cela también, ya que por más intentos que se hagan siempre sentirá intranquilidad.

El que la calma de una persona dependa del afuera, de que otro haga exactamente lo que él quiere, siempre dejará un descontento, porque por más control que uno imponga en el otro, siempre existen variables que serán imposibles de controlar. Siempre dejará una mejor relación con la pareja, pero sobre todo, con uno mismo, el entender por qué las acciones del otro afectan tanto a una persona, que el mismo intento de manipularlas.

Es por eso, que hay que saber diferenciar las ocasiones en las que el estímulo viene de afuera y es tan fuerte que puede hacer que una persona que confía en sí misma sienta celos, de las situaciones en las que la inseguridad es interior y lo que hace el individuo es más bien buscar explicaciones o excusas en el afuera y con la persona que ama, para desahogar sus sentimientos de frustración. Una forma de hacerlo es identificando las situaciones, pensamientos, sentimientos y acciones que acompañan a una persona en el momento en el que comienza a sentir celos, para de esta forma trabajar con ellas, -en lo ideal, en un espacio terapéutico- donde se comprenda el origen de conflicto y se busquen alternativas para el manejo y solución de éstas mismas, para así, frenar los problemas en la pareja y llevar una mejor relación.

Bibliografía:
Rolón, G. (2012) Encuentros, el lado B del amor. Argentina, Planeta Ediciones.

Brenda Belmont Mejía
Psicoterapeuta de Hominum México