¿Cómo Controlar los Ataques de Pánico?

Sientes un mareo, se te nubla la vista, cuesta respirar. Parece que el corazón palpita a mil por segundo, y sientes un miedo intenso, sin saber bien de dónde puede venir el peligro. Estos son síntomas frecuentemente asociados a tener un ataque de pánico, los cuales pueden provocar reacciones físicas graves, aunque no exista ningún peligro inminente o alguna causa aparente.

Muchas personas solo tienen unos pocos ataques de pánico en toda su vida, y éstos suelen desaparecer después de que la situación se resuelve. Por otro lado, hay quienes los sufren de manera frecuente, inesperadamente, y viven con miedo constante de sufrir otro ataque.

En Hominum te mencionamos algunas maneras que pueden ayudar a aminorarlos o solventarlos:

  1. Identificar los Síntomas:
    Taquicardia, sudor, aumento de la temperatura, temblores, náuseas, dolor en el pecho o en la cabeza, acompañados de una sensación de entumecimiento u hormigueo: todos éstos son síntomas que puedes tener antes de sufrir un ataque de pánico; y pueden continuar mientras se atraviesa el episodio, junto con un sentimiento de irrealidad, o de que estar desconectado.
    Hay que comprender qué es lo que sentimos. Si tenemos alguna certeza en estos momentos de gran incertidumbre, será más fácil poder atravesar el episodio sin hacernos daño.
  2. Reinterpretar el Problema
    De acuerdo, ya sabemos qué está pasando. Ahora pensemos cuáles son las consecuencias de ello; a pesar de que anticipemos que algo terrible sucederá, intentemos ver la amenaza que sentimos de forma menos grave. Seamos realistas, no debemos magnificar las cosas.
  3. Desviar la Atención
    Intentemos pensar en otra cosa, hacer algo diferente para que podamos distraernos. No nos concentremos en lo que nos preocupa, en imaginar todo lo terrible que podría pasar. ¡Ponte a trabajar en algo! Concéntrate en amarrar y desamarrar las agujetas, trenzar el cabello, doblar ropa, limpiar cajones, alguna actividad que requiera tu concentración, para delegar tu atención.
  4. Escuchar nuestra Respiración
    Muchas veces, el miedo es tal que ni siquiera podemos procesar que esto está pasando, a nosotros, en este momento. Intenta volver a conectar con tu cuerpo. Ubica tu pulso, cuenta los latidos, encuentra tu aliento, escúchate respirar, y haz todo lo posible por regularlo, por darte cuenta que no hay nada externo que te amenace, y que el problema viene de tu interior y justamente por eso eres capaz de detenerlo.
  5. Buscar Tratamiento
    ¡Este punto es el más importante! Hay especialistas que trabajan justo para poder ayudarte a sanar la mente. Busca ayuda profesional para poder atender las causas de los ataques de pánico y para elaborar un plan de tratamiento que evite las recaídas y te ayude a superarlo, poco a poco.

¡En Hominum estamos para ayudarte! Contacta con nuestro equipo de expertos en salud emocional, juntos trabajaremos para ayudarte, día con día.